A 102 AÑOS DE SU NATALICIO: POMPEYO CAMPS, UNO DE LOS GRANDES DE LA MÚSICA ARGENTINA DE TODOS LOS TIEMPOS | Cablín
Compositor, pianista, bandoneonista y crítico musical, compuso una obra vasta, inquieta y abierta a la experimentación. Desde Paraná hasta el Teatro Colón, su trayectoria estuvo guiada por una convicción: la música debía expresar, conmover y establecer un diálogo con el oyente.
La cultura que se respiraba en el hogar de los Camps, una familia de inmigrantes catalanes arraigada en la Argentina, alimentó desde temprano la curiosidad de Pompeyo por el conocimiento. En Paraná, donde nació el 27 de octubre de 1924, estudió bandoneón y piano, alternó la música popular con el periodismo y comenzó a descubrir un universo sonoro que pronto desbordaría los límites de la tradición.
Su radicación en Buenos Aires, en 1947, abrió una etapa decisiva. Bajo la orientación de Jaime Pahissa, profundizó sus estudios de composición y emprendió una búsqueda personal, sin rigideces inconducentes. Obras como «Viñetas porteñas», «Balada de la Cárcel de Reading» y «Sinfonía para un poeta» revelan esa inquietud creadora, que esgrimía permanentemente don Pompeyo.
En el Teatro Colón estrenó «La hacienda» en 1987, distinguida ese año como la mejor obra argentina por la Asociación de Críticos Musicales. A ella se sumaron «Marathón» y «La oscuridad de la razón», títulos que confirmaron su interés por explorar las posibilidades dramáticas de la música.
Camps compuso cerca de un centenar de obras, entre ellas cuatro óperas, páginas sinfónicas, conciertos, música de cámara y ballet. Paralelamente, ejerció la crítica en diarios como Clarín y La Opinión, con una mirada atenta a los movimientos de su tiempo.
Premios, distinciones y el reconocimiento como Ciudadano Ilustre de Buenos Aires coronaron una carrera de singular riqueza. El 3 de noviembre de 1997 partió en la capital argentina, pero su música conserva la huella de una personalidad que prefirió la libertad creadora a cualquier clasificación.
Cablín
Comentarios
Deja tu comentario