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La guitarra fue compañera de Policarpo Benítez desde la niñez. Nacido en Paso de los Libres, Corrientes, el 29 de octubre de 1899, se abrió camino como cantor criollo y en 1921 emprendió viaje a Buenos Aires, donde encontraría un ambiente propicio para desarrollar su vocación.

Durante el auge de la música paraguaya en la década de 1930, se incorporó a la «Tribu de Samuel Aguayo» y participó en sus primeras grabaciones para el sello «R.C.A. Víctor». Su oficio lo llevó a acompañar luego a Herminio Giménez, Julián Alarcón y Félix Pérez Cardozo, nombres fundamentales de aquella corriente musical.

Hacia fines de esa década, el chamamé comenzó a ocupar un lugar central en su trayectoria. Integró «Los Hijos de Corrientes», conjunto dirigido por Emilio Chamorro, donde compartió el ambiente artístico con Ernesto Montiel, Isaco Abitbol y Tránsito Cocomarola.

Su guitarra estuvo presente en los primeros tiempos del «Cuarteto Correntino Santa Ana», conducido por Montiel e Isaco, y también en el «Trío Cocomarola», junto a guitarristas como Colón Cobas, Luis Ferreyra y Pedro Pascasio Enríquez.

Más adelante se sumó al «Conjunto Azul y Blanco», liderado por Ramón Estigarribia, y acompañó a la cancionista Angelita Lezcano. Damasio Esquivel, Ramón «Tito» Aranda y Ambrosio Miño también contaron con su colaboración.

Radicado en Quilmes y alejado de los escenarios, Benítez partió el 16 de enero de 1981. Hizo un aporte silencioso y transitó caminos siempre con su fidelidad a las músicas del litoral.

Autor: admin