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El paisaje rural entrerriano fue la primera escuela de Evaristo Ignacio Fernández Rudaz, nacido en Paraná el 26 de octubre de 1899. Allí, entre paisanos y coplas camperas, aprendió a templar la guitarra y a encontrar en el canto su misión en esta vida experimental.

En 1916 se estableció en Reconquista, Santa Fe, donde comenzó a presentarse como cantor y guitarrista. Junto a José Curleti y Samuel Cernadas recorrió los obrajes del norte santafesino, Chaco y Santiago del Estero, durante el apogeo de «La Forestal». Aquellos viajes, entre el monte y el trabajo áspero de los hacheros, dejaron una huella profunda en su inspiración. Por entonces lo conocían como «El Pibe Fernández», mientras también incursionaba en circos y teatros de variedades.

En 1923 formó con Juan Carlos Almirón el dúo «Fernández-Almirón», con el que actuó hasta 1930 y realizó sus primeras grabaciones para el sello «Mac Lhuman». Años más tarde, radicado en Goya, consiguió un contrato con «Odeón» y registró doce temas entre 1949 y 1952.

Su firma quedó estampada en páginas como «Bajo la isleta», «Serenata del matrero», «La creciente», «Milonga del Yarará» y «Chaco». Sin embargo, «Ajha Potama» alcanzó una resonancia singular: su letra original fue censurada durante el gobierno de Juan Domingo Perón por sus referencias políticas. Fernández Rudaz introdujo modificaciones y la obra volvió a circular en una nueva versión.

El 28 de enero de 1992, en Reconquista, partió aquel cantor que supo convertir los caminos del litoral en canciones. Su legado continúa vivo en las voces que mantienen encendida la memoria musical de la región.

Autor: admin