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El 29 de octubre de 1920, en Puerto Deseado, provincia de Santa Cruz, nacía Hilda Sarah Bernard, una actriz que forjaría una trayectoria solidificada en su constancia y el talento. Formada en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático bajo la enseñanza de Antonio Cunill Cabanellas, debutó en 1941 en el Teatro Nacional Cervantes, como vendedora de empanadas en «Martín Fierro».

La radio fue su primera gran escuela popular. Desde 1942, trabajó junto a figuras como Oscar Casco, Eduardo Rudy y Fernando Siro, y durante dieciséis años encontró en el radioteatro un territorio fecundo para desplegar su sensibilidad interpretativa.

El cine la recibió con «Mala gente», en 1952, mientras la televisión le abrió un camino de permanentes desafíos. «Alta comedia», «Malevo», «Rosa... de lejos» y «El amor tiene cara de mujer» jalonaron una trayectoria en la que supo destacarse con naturalidad entre el drama y la comedia.

Para las nuevas generaciones, su rostro quedó ligado a «Chiquititas», «Rebelde Way» y «Floricienta», donde compuso a Nilda Santillán. También dejó su marca en «Los simuladores» y «Los exitosos Pells», demostrando que el talento no entiende de edades.

Ciudadana ilustre de Buenos Aires desde 2014, recibió el Martín Fierro a la Trayectoria en 2015. En 2020 celebró sus cien años, cifra extraordinaria para una artista que siguió trabajando mientras su físico se lo permitió.

El 20 de abril de 2022, a los 101 años, Hilda Bernard partió, dejando una estela de personajes y la carrera de una intérprete que acompañó, desde las tablas y la pantalla, buena parte de la historia cultural argentina.

Autor: admin