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Vilma Ferrán no necesitó ocupar el centro de la escena para conquistar al público. Le bastaron interpretaciones oportunas, gestos precisos y ese garbo natural que distinguió sus interpretaciones.

Nació en Buenos Aires el 30 de octubre de 1940. Su acercamiento formal a la actuación llegó en la madurez, cuando estudió con Carlos Castaño, Adrián Di Stefano y Héctor Malamud. Aquella vocación tardíamente encauzada se transformó en una intensa actividad artística.

En cine participó de "Animalada", "El tesoro del portugués", "Dormir al sol" y "La sublevación". La televisión la recibió en "Chiquititas", "Naranja y media", "Resistiré", "Montecristo", "Casados con hijos" y "Casi ángeles", donde interpretó a Rosario Rosarito Guevara de Dios.

Sobre las tablas intervino en "Visita", "Las viejas vienen marchando", "La importancia de llamarse Ernesto", "Luz de gas" y "Mucho ruido y pocas nueces". También escribió y dirigió "La pluma en el sobre" y "La zorra y las uvas".

Siempre se mostró muy comprometida con la obra social de la Asociación Argentina de Actores. Ferrán partió el 14 de julio de 2014, cuando contaba 73 años. Sus restos están en el Panteón de Actores de la Chacarita. Su recuerdo conserva la sonrisa de aquellos personajes, en teoría secundarios, que enriquecieron tantas historias.

Autor: admin