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El 26 de octubre de 1909, en Buenos Aires llegó al mundo Dante Quinterno, un muchacho que muy pronto encontraría en el dibujo una manera singular de retratar la vida y el humor de los argentinos. A los catorce años ya publicaba sus primeras ilustraciones y, en 1925, comenzó formalmente su recorrido profesional con la tira «Panitruco».

Su destino quedó ligado para siempre a un indio tehuelche de nombre casi impronunciable. El 19 de octubre de 1928, en las páginas del diario «Crítica», apareció «Curugua-Curiguagüigua», rebautizado ese mismo día como «Patoruzú». Aquel personaje noble, ingenuo, generoso y dueño de una fuerza extraordinaria se convirtió en una figura entrañable de la cultura popular.

En 1936, Quinterno lanzó la revista «Patoruzú», que alcanzó tiradas extraordinarias y reunió a miles de lectores alrededor de sus aventuras. A su universo se sumaron «Isidoro Cañones», «Patoruzito», «Upa» y otros personajes que encontraron su lugar en la memoria colectiva.

Pero su inquietud no terminaba en las viñetas. El 20 de noviembre de 1942 estrenó «Upa en apuros», cortometraje de quince minutos que inauguró el dibujo animado argentino en colores. También desarrolló emprendimientos editoriales vinculados con el campo, como la revista «Dinámica Rural».

De perfil reservado, Quinterno se alejó progresivamente de la actividad artística pública, aunque sus creaciones continuaron circulando. Partió el 14 de mayo de 2003, a los 93 años. Le dejó al pueblo sus personajes, sus publicaciones y una certeza: aquel dibujante había construido un mundo propio que todavía conserva intacta su capacidad de convocar lectores.

Autor: admin