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La historia musical rioplatense guarda páginas singulares como la de Mario Alberto Pardo. Guitarrista, cantor, letrista y compositor, nació el 2 de noviembre de 1887 en Cerro Largo, Uruguay, y desde muy joven encaminó sus pasos hacia una formación musical rigurosa.

Instalado en Buenos Aires junto a sus padres, estudió en la casona Williams de San Telmo, donde se alojaban jóvenes del interior. Se recibió de maestro en composición y armonía y viajó a Italia para perfeccionarse en el célebre conservatorio San Pietro a Maiella de Nápoles. Allí comprendió cuánto camino le quedaba por recorrer y recibió una enseñanza que jamás olvidaría.

Su destino también estuvo ligado a las figuras fundamentales del tango. Conoció a Carlos Gardel y José Razzano en el Armenonville y, a comienzos de 1917, firmó contrato con Max Glücksmann. Fue amigo de Ignacio Corsini y Eduardo Arolas, quien le dedicó el tango «La guitarrita».

El 4 de noviembre de 1934 alcanzó una de sus mayores satisfacciones: presentarse en el Teatro Colón con cien guitarras, interpretando valses vieneses, obras de Korsakov y composiciones propias como «La tropilla».

Autor de alrededor de 450 títulos, llevó al disco unos 150 registros y trabajó en distintas emisoras radiales. Gardel alguna vez le confesó que le gustaría tocar la guitarra como él. Pardo, con humildad, respondió que quería cantar como el «Zorzal».

Apasionado por la música y la vida campera, partió en Burzaco, Buenos Aires, el 29 de agosto de 1986. Contaba 98 años. Su nombre permanece entre aquellos maestros cuya grandeza artística no siempre encontró correspondencia en la fama popular.

Autor: admin